Maquíllate según la morfología de tu rostro

By 31 octubre, 2014 Ten Image No Comments

Cada rostro presenta un aspecto y una estructura diferente que lo distingue del resto. Son muchas las características diferenciadoras que pueden encontrarse en un rostro, y que hacen que se consideren únicos.

Estas características están estrechamente relacionadas con la morfología y el visagismo, es decir, con las estructuras y las formas del rostro.

Estos elementos suponen dos factores claves a la hora de maquillar el rostro, y es que de ellos dependerá la aplicación de unas u otras correcciones, en función del aspecto y la forma del rostro, en general, y de sus elementos, en particular, ya sean las cejas, los ojos y la boca, o la frente, la nariz y el mentón.

El objetivo de este tipo de correcciones no es más que, en base a la morfología y visagismo, disimular los aspectos menos atractivos del rostro y destacar aquellos que sí lo son mediante el maquillaje profesional.

Qué es la morfología del rostro

Se entiende por morfología del rostro el estudio de la forma del ser humano y sus proporciones.

Este estudio es el que se lleva a cabo de forma previa a un maquillaje, y es que existen tantos rostros como personas. Todos tienen sutiles diferencias que los hacen únicos, pero para estudiarlos se clasifican en grupos con la misma dominante: ovalados, redondos, cuadrados, alargados, etcétera.

Con las técnicas adecuadas se puede valorar la forma, las líneas y los volúmenes de cada rostro, para poder identificar los aspectos menos estéticos y corregirlos ópticamente mediante el uso de productos de cosmética profesional, aplicando diferentes técnicas de visagismo.

Estudio morfológico del rostro

Para llevar a cabo el estudio del rostro se debe partir de una serie de proporciones estándar, denominadas ideales. En base a estas proporciones habrá que analizar el rostro y prestar especial atención a tres elementos importantes: los ejes, el plano central y el perfil.

Ejes

Los ejes se utilizan para estudiar las proporciones generales del rostro, determinadas por su estructura ósea. De esta forma se pueden encontrar dos tipos:

    • – Eje longitudinal: desde la línea de nacimiento del cabello hasta la punta del mentón.
    • – Eje transversal: lo que mide el rostro en su parte más ancha.

 

La relación entre el largo y el ancho del rostro marca las diferencias entre los óvalos.

  • – Rostros ovalados: eje longitudinal ligeramente más largo que el transversal.
  • – Rostros alargados: eje longitudinal más largo que el transversal.
  • – Rostros dilatados: eje longitudinal casi igual que el transversal.

Plano central

En el plano frontal hay que observar dos direcciones, horizontal y vertical.

– En el plano horizontal se pueden estudiar las proporciones y las líneas.

Las proporciones hacen referencia a las medidas del rostro. El rostro debe guardar un equilibrio entre sus partes, es decir, debería medir igual desde distintos puntos.

  • – Desde el cuero cabelludo hasta la raíz de la nariz.
  • – Desde la raíz de la nariz hasta su base.
  • – Desde la base de la nariz hasta la base del mentón.

Con las líneas se alude al análisis de las líneas y su dirección, formadas por:

  • – Las cejas
  • – Los ojos
  • – La boca

 

Estas pueden ser ascendentes, horizontales o descendentes, aunque todas las líneas del rostro se pueden rectificar mediante técnicas de maquillaje.

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– En el plano vertical hay que tener en cuenta otros dos elementos, las asimetrías y el perfil.

En el rostro existe cierta asimetría, la parte derecha del rostro es ligeramente diferente a la izquierda en cuanto a:

  • – La línea, grosor, longitud o altura de las cejas.
  • – La línea de los ojos.
  • – La boca, que puede presentar diferentes tipos de asimetrías, entre los dos labios y entre ambos lados.
  • Entre ambos lados de la nariz y de la mandíbula.

Trazando una línea que divida el rostro en dos partes iguales, observamos con mayor precisión sus asimetrías, con el fin de poder compensarlas a través de las técnicas de maquillaje.

Perfil

El perfil o plano lateral es otro elemento de estudio, formado por las líneas que dibujan la frente, la nariz y el mentón.

La geometría del rostro

La forma que tiene el óvalo se asemeja a una figura geométrica y, por lo tanto, se clasifican y nombran como la figura con la que tienen mayor semejanza.

De esta forma, los rostros pueden ser: ovalados, cuadrados, redondos, triangulares, etcétera.

Hay que tener en cuenta que es muy difícil encontrar óvalos puros que se correspondan totalmente con una determinada forma, por lo que siempre hay que clasificarlos según la forma dominante.

Tipos de óvalos

Para su estudio, los óvalos se dividen en cinco grupos y ocho tipos:

– Equilibrados: ovalados.

– Estrechos: alargados.

– Anchos: redondos, cuadrados.

– Combinados: triangulares, triangulares invertidos, hexagonales.

– Asociados: rectangulares.

Corrección de óvalos

Una vez realizado el estudio y la catalogación de cada óvalo, es el momento de realizar las correcciones en función a estos datos.

– Rostros Ovalados

Se consideran los rostros más equilibrados y armónicos, por lo que no necesitan correcciones especiales.

Se caracterizan por presentar el eje longitudinal ligeramente más largo que el transversal. Además, su forma, vista de frente, se parece a la de un óvalo, mientras que de perfil, la mandíbula forma una línea ligeramente oblicua.

– Rostros alargados

En este caso también se trata de un rostro con el eje longitudinal más largo que el transversal. Su forma, vista de frente, es alargada, y de perfil, la mandíbula forma una línea totalmente oblicua.

Para equilibrar su forma y su altura característica hay que crear un efecto óptico mediante el cual el rostro parezca más ancho. Para ello,

Los tonos claros se aplican sobre los laterales del rostro y los oscuros en el mentón y en la zona superior, para restarles importancia y acortar su longitud.

Las líneas, por su parte, deben ser horizontales y alargarlas, ligeramente hacia los laterales, para proporcionar un efecto de mayor anchura.Los coloretes, por su parte, se aplicarán en una dirección ligeramente horizontal.

– Redondos

Los rostros redondos presentan una forma redondeada vista de frente, también el mentón. En el caso de que sea muy ancho, se puede crear un efecto óptico de alargamiento utilizando algunos recursos de maquillaje.

En primer lugar, se les debe proporcionar una dirección oblicua para hacer que el rostro parezca ópticamente más alargado, ya que si son horizontales el efecto sería de mayor anchura.

Además, para restar anchura a esta zona se debe aplicar un corrector oscuro en los laterales del rostro, y un corrector claro en el centro del rostro.

En cuanto a la aplicación del colorete, ha de ser en dirección ligeramente oblicua.

– Cuadrados

Su forma vista de frente es cuadrada, ya que la parte de los temporales y las mandíbulas forman una línea recta, y el mentón es cuadrado. Visto de perfil, la mandíbula también es una línea recta en el plano horizontal.

El rostro cuadrado, si está equilibrado, suele ser bastante atractivo y en muchos casos no hay que corregirlo, pero en el caso contrario, hay algunos aspectos que podemos trabajar.

Como en el caso anterior, se les debe dar una forma oblicua para hacer que el rostro parezca ópticamente más alargado.

Junto a esto, un corrector claro en el centro del rostro y el colorete aplicado en dirección ligeramente oblicua.

Para ello se debe aplicar un corrector oscuro en la zona de la mandíbula, teniendo en cuenta que este tipo de rostro tiene el mismo ancho en la zona de la frente y en la mandíbula.

– Rectangulares

Son los rostros que aúnan dos tipos de óvalos, es decir, presentan características típicas de dos categorías distintas de óvalos, en este caso, los largos y los cuadrados.

Su forma, visto de frente, es rectangular, pero si trazamos una línea desde los temporales hasta la mandíbula, ésta será recta, y visto de perfil, la línea de la mandíbula también será recta en el plano horizontal.

Las líneas de las cejas y los ojos no se deben alargar demasiado el rostro, y su dirección no debe ser ni muy horizontal ni muy oblicua.

Para hacer el rostro más ovalado y el mentón más acortado, se aplica corrector oscuro en el borde superior de la frente, en la zona de la mandíbula.”

El colorete, por su parte, se aplica en la zona de los pómulos en forma redondeada.

– Triangulares

Combinan una parte ancha y otra estrecha, y son los denominados triangulares, triangulares invertidos y hexagonales.

Se trata de un rostro estrecho en la zona superior y ancho en la inferior. Vistos de frente, son estrechos de arriba y anchos de abajo, y si trazamos una línea vertical desde los temporales hasta la mandíbula, ésta es oblicua. Visto de perfil, la línea de la mandíbula es ligeramente oblicua.

Por ello, las líneas de las cejas y los ojos deben ser alargados y ligeramente horizontales para dar amplitud a la zona superior.

Para ello, se aplican tonos oscuros en la parte más prominente del rostro, en la mandíbula, para disimularla, además de tonos claros en los laterales de la frente.

El colorete se aplica en dirección horizontal, para aportar mayor amplitud a la zona superior.

– Triangulares Invertidos

En este caso, al tratarse de un rostro que presenta una forma más ancha en la zona superior y más estrecha en la inferior, las cejas y los ojos no han de resultar demasiado rectos ni largos, para no dar mayor anchura a la zona superior.

Por ello, la corrección se hará mediante tonos claros en la mandíbula, partiendo de la zona inferior de las mejillas, y oscuros en los laterales de la frente.

El colorete, por su parte, se aplicará en dirección ligeramente oblicua, para contribuir a restar amplitud a la zona superior.

– Hexagonales

Y por último, los rostros hexagonales, una estructura que, vista de frente, presenta una forma estrecha en las zonas de las sienes y la mandíbula, y ancha en la parte de los pómulos.

En este tipo de rostro hay que tratar de alargar ligeramente las líneas de las cejas y los ojos en sentido horizontal.

Para ello se emplean correcciones claras en las zonas de los temporales y a ambos lados del rostro, en la mandíbula.

Finalmente, el colorete, se aplicará en dirección ligeramente oblicua, para restar amplitud a la zona de los pómulos.

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